Los derechos del arrendador frente a la morosidad del inquilino

Introducción

Cuando un arrendador alquila una propiedad, espera recibir una renta a tiempo todos los meses. Sin embargo, muchas veces los inquilinos no cumplen con sus obligaciones y caen en morosidad. Esta situación puede afectar seriamente la economía del arrendador, lo que hace necesario conocer los derechos que tiene frente a la morosidad del inquilino.

Los derechos del arrendador

El primer derecho que tiene el arrendador es exigir el pago de las rentas adeudadas. Si el inquilino no paga a tiempo, el arrendador puede requerirle por escrito el pago de la deuda. Si pasado un plazo razonable no se satisface la deuda, el arrendador tiene derecho a resolver el contrato de arrendamiento. Otro derecho que tiene el arrendador es la posibilidad de solicitar una indemnización por los daños y perjuicios que le haya causado la morosidad del inquilino. Esta indemnización puede incluir los intereses de demora y las costas judiciales si el arrendador ha tenido que acudir a los tribunales para recuperar la deuda. En tercer lugar, el arrendador puede tomar medidas para evitar la morosidad en el futuro. Para ello, puede exigir al inquilino una garantía adicional, como un aval bancario o un depósito, que garantice el pago de las rentas adeudadas. También puede establecer en el contrato de arrendamiento cláusulas que permitan la resolución del contrato en caso de impago.

El proceso de reclamación de la deuda

Cuando un inquilino se encuentra en mora, el arrendador debe seguir un procedimiento para reclamar la deuda. En primer lugar, deberá requerir por escrito al inquilino que pague la deuda en un plazo determinado. Si pasado ese plazo no se satisface la deuda, el arrendador podrá presentar una demanda judicial para conseguir la resolución del contrato y el pago de las cantidades adeudadas. La demanda deberá ir acompañada de los documentos que acrediten la deuda, como el contrato de arrendamiento y los recibos de pago. Si el juez considera que existe una deuda cierta, líquida y exigible, dictará sentencia a favor del arrendador y ordenará el desalojo de la vivienda.

La vía extrajudicial

Antes de acudir a los tribunales, el arrendador puede intentar resolver la situación de morosidad de forma amistosa. Para ello, puede ofrecer al inquilino un plan de pagos o una rebaja en la renta a cambio de saldar la deuda. También puede negociar con el inquilino una resolución del contrato de arrendamiento de mutuo acuerdo.

La mediación

Si el arrendador y el inquilino no logran alcanzar un acuerdo de forma amistosa, pueden acudir a un servicio de mediación. La mediación es un proceso en el que una tercera parte imparcial intenta encontrar una solución satisfactoria para ambas partes. Si se llega a un acuerdo, éste se plasmará en un documento que tendrá la misma fuerza que una sentencia judicial.

Conclusiones

En definitiva, el arrendador tiene diversos derechos a su disposición en caso de morosidad del inquilino. Estos derechos le permiten exigir el pago de las rentas adeudadas, reclamar una indemnización por los daños y perjuicios causados y tomar medidas para evitar la morosidad en el futuro. Para ello, es importante conocer el proceso de reclamación de la deuda y las diferentes vías extrajudiciales de resolución del conflicto. En cualquier caso, es siempre recomendable contar con el asesoramiento de un abogado experto en la materia para evitar posibles problemas legales y resolver el conflicto de forma eficaz.